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“Una persona inteligente resuelve los problemas,
una sabia los evita” Albert Einstein
Aumento de la temperatura global, derretimiento de los casquetes polares, incremento del nivel del mar en las costas, inundaciones, sequías, alteración de ecosistemas y destrucción de hábitats, extinción de especies animales y vegetales, propagación de enfermedades. El único planeta hasta ahora habitable para el hombre se podría convertir en un lugar inhabitable. ¿Hacia la desaparición de la especie humana? Efectos en Colombia.
La inteligencia parece ser el problema. Mientras las demás especies animales menos inteligentes que el hombre, viven en equilibrio respetando el orden de la naturaleza y cumpliendo su ciclo biológico, el ser humano sin medida explota los recursos del planeta alterando los ecosistemas, destruyendo el hábitat de otras especies animales y vegetales, agotando los recursos y contaminando el ambiente. La razón: la búsqueda de riqueza y dominio.
He aquí la paradoja de la inteligencia humana: más inventos, más descubrimientos, más tecnología, más comodidad, mayor dominio de la naturaleza, pero más contaminación, más sequía, más calor, menos capacidad del planeta para responder a la demanda del hombre, menos recursos naturales, menos agua potable, menos capa de ozono, menos acceso a los alimentos, menos tierra para cultivar... El ser humano es ahora víctima de sus propios inventos.
Y el clima del planeta es una de las áreas más sensibles a esa maravillosa capacidad del hombre cuyos alcances se ven reflejados hoy en un progreso tan admirable como desmesurado, que tan sólo en las últimas décadas del siglo XX ha generado el aumento de la temperatura global en 0,6° como resultado de la acumulación excesiva en la atmósfera de desechos de la actividad humana, por el uso de combustibles fósiles y otros procesos industriales, y el cambio en el uso de la tierra.
Estos residuos son los denominados gases efecto invernadero tales como dióxido de carbono (CO2), metano, oxido nitroso y clorofluorocarbonos que en mayor cantidad alteran la composición de la atmósfera. En el caso del CO2, si bien éste ayuda a evitar que los rayos infrarrojos escapen hacia el espacio manteniendo una temperatura relativamente cálida en nuestro planeta, su exceso eleva la temperatura global provocando importantes cambios climáticos con graves consecuencias para la vida humana, animal y vegetal.
Según el informe de la Comisión Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC 2007), se prevé un aumento en la temperatura global entre 1,5° y 5,8° durante los próximos 100 años y una elevación del nivel del mar entre 86 cm. y 1 m por el deshielo de los glaciares y casquetes polares. Así mismo se espera un incremento en la frecuencia e intensidad de eventos climáticos como tormentas, huracanes, los fenómenos del Niño y la Niña, junto con las respectivas inundaciones, además de impactos en sectores como el agrícola, la salud y los recursos hídricos. A esta lista se agrega la desaparición inminente de especies debido la alteración de los ecosistemas.
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Mapa del cambio de temperatura superficial para el periodo 2070-2099 respecto a 1961-1990, en invierno y en verano, calculada por el modelo climático de Meteo France. Sobre algunas zonas, la temperatura podría aumentar hasta 10 °C, mientras que en otras permanecería estable. Esto se explica en parte por una modificación de la circulación oceánica (disminución del transporte de agua caliente que proviene del ecuador). (Credits Météo-France)
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Salvar el planeta, salvar la vida:
hay que actuar ya
Frenar el calentamiento global es un desafío a la inteligencia humana. Es un tema de dimensiones políticas, sociales y técnicas que demanda realizar cambios radicales en la manera de pensar y actuar; requiere reducir efectivamente la emisión de gases contaminantes mediante la disminución del uso de combustibles fósiles como carbón, petróleo, gas metano entre los más influyentes, y aplicar fuentes de energía alternativas como la solar; implica detener la tala indiscriminada de bosques y reforestar el planeta. El hombre cuenta con la tecnología suficiente para evolucionar hacia una economía libre de carbono y evitar el desastre ecológico. Hay que actuar ya.
Sólo hay un planeta Tierra que ha sido benevolente y generoso con la especie más destructiva de todas las que alberga: el ser humano; pero se está calentado y las consecuencias se sufren en el corto plazo. Por lo tanto salvar la Tierra para salvar la vida es una tarea que no da espera.
Según Tim Flannery “Los datos científicos más optimistas indican que para el año 2050 deberíamos haber reducido las emisiones de CO2 en un 70%” (1). Es una meta ambiciosa pero alcanzable en la medida en que cada ser humano aporte lo que le corresponde por y para su propio bienestar y el de sus descendientes.
En El Clima está en nuestras manos, Tim Flannery plantea “Si todo el mundo toma medidas para eliminar las emisiones de carbono de la atmósfera, creo que podemos estabilizar y a continuación salvar el Ártico y el Antártico. Podríamos salvar cuatro de cada cinco especies que hoy en día están amenazadas, limitar la magnitud de los fenómenos meteorológicos extremos y reducir, casi a cero, la posibilidad de que se produzca alguno de los tres desastres pronosticados para este siglo, en particular la interrupción de la Corriente del Golfo y la destrucción de la Amazonía.” (2)
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Porcentaje medio de la superficie del Ártico cubierto por el hielo marino en marzo durante los periodos 1950-1979 (a) y 2070-2099 (b) calculado por modelo climático. Aquí el calentamiento se ve amplificado por las modificaciones de la reflexión de la luz solar : El decrecimiento de la cobertura de hielo disminuye el poder reflectante de la superficie en verano. Éste tiene por efecto aumentar la cantidad de energía solar absorbida por el océano superficial y por consiguiente, retardar la formación de hielo invernal. (Credits Météo-France)
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Colombia y el cambio climático
En Colombia, las noticias de primera página y que dan apertura a los noticieros de radio y televisión nada tienen que ver con los problemas ambientales del planeta y menos aún con el cambio climático. Muy ajenos al tema, como si el asunto fuera de los otros humanos que habitan el resto del mundo, los colombianos del común se sumergen en su problemática política, social y económica.
Sin embargo la participación de Colombia en la prevención y control del cambio climático es un hecho que pone de manifiesto el compromiso de todos los colombianos en la misión de evitar el calentamiento global. Así, la nación ha ratificado y suscrito los dos instrumentos internacionales como son la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático adoptada por el país en 1992, aprobada mediante la Ley 164 de 1994, y el Protocolo de Kyoto (Descargar), adoptado en 1997 y aprobado en la Ley 629 de 2000.
“La ratificación de estos dos instrumentos implica el cumplimiento, por parte de Colombia, de los compromisos incluidos en ellos en el marco de sus responsabilidades diferenciadas y en consideración al carácter específico de sus prioridades nacionales y regionales de desarrollo entre los que se destaca la elaboración de inventarios nacionales de GEI (Gases efecto invernadero), la elaboración de programas nacionales de mitigación y adaptación al cambio climático, la consideración de las causas y las consecuencias del cambio climático en las políticas sectoriales, la producción de información, así como la difusión y la educación ambiental.” (3)
Entre estos compromisos se destaca la implementación en Colombia del Mecanismo de Desarrollo Limpio MDL, como parte de una serie de estrategias creadas por el Protocolo de Kyoto para estabilizar y reducir la concentración de GEI en la atmósfera, mediante el cual el país puede obtener grandes beneficios económicos y de desarrollo.
Es fundamental reconocer que Colombia posee una parte del “pulmón del mundo” llamado Amazonas y este detalle duplica la responsabilidad de los colombianos en la parte que les corresponde para frenar el cambio climático. Así como el país tiene el derecho de poseer y disfrutar de este “pulmón” también tiene el deber de salvaguardarlo para garantizar un mejor ambiente y evitar el desastre ecológico.
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Nevado del Ruiz:
El refugio en los años 80. |
Nevado del Ruiz:
El refugio en 2007. |
“Posibles efectos del cambio
climático en Colombia"
Una serie de estudios preliminares para estimar la vulnerabilidad del territorio y la población nacional al cambio climático encontró entre los principales efectos previsibles, los siguientes (IDEAM et al. 2001; Invemar 2003).
Recursos hídricos
· La afectación de 50% del territorio nacional por la modificación del régimen hidrológico (IDEAM et al. 2001), con consecuencias sobre las actividades económicas, el abastecimiento de la población y los niveles de amenaza natural.
Zonas costeras e insulares
(Con un incremento estimado, por efecto del calentamiento global y el derretimiento de los casquetes polares, de 1,0 m del nivel medio del mar).
· La inundación permanente de 4.900 km2 de costas bajas y la anegación de 5.100 km2, así como la profundización de cuerpos de agua del litoral y la plataforma continental por el incremento del nivel medio del mar;
· la amenaza de inundación de 4.9% de las áreas de cultivos y pastos del litoral Caribe y la alta vulnerabilidad de la mayoría de las áreas ocupadas por la industria manufacturera y de 44.8% de la malla vial terrestre del mismo litoral;
· la inundación de 17% del territorio de la isla de San Andrés;
· la erosión generalizada de grandes longitudes de acantilados del Caribe sur y de playas limitadas por terrazas costeras en los departamentos de Sucre, Córdoba y Antioquia;
· la salinización, principalmente en la costa Caribe, de los acuíferos por filtración, de donde cerca de 60% de la población extrae el recurso hídrico como principal fuente de abastecimiento;
· el blanqueamiento irreversible y la muerte de los arrecifes coralinos como consecuencia del aumento de la temperatura, con la consiguiente pérdida de los servicios ambientales que prestan.
Coberturas vegetales y ecosistemas
· La afectación de 92% de la zona de vida nival y la disminución de entre 90% y 100% del área de páramos, con consecuencias sobre la provisión de agua y la biodiversidad;
· el desplazamiento altitudinal de entre 50% y 60% de las zonas de vida premontana y la afectación de los bosques basales del Amazonas (14%), el Orinoco (30%) y el Pacífico (7%) y sobre 43% de las áreas de bosque andino.
Sector agrícola y suelos
· La reducción en 47,7% de áreas agrícolas con potencial edáfico alto, especialmente en rangos climáticos frío húmedo, frío pluvial y paramuno muy húmedo;
· el aumento en 3.576.068 hectáreas de las zonas con un potencial alto de desertificación (IDEAM 2001a);
· la afectación de la tercera parte de las áreas que actualmente son agroecosistemas, especialmente en la zona Andina.
Población y salud humana
· La exposición de 1,4 millones de personas a las inundaciones.
· el incremento de áreas vulnerables a la malaria y el dengue.
Estos estudios iniciales deben complementarse con otros más detallados, sobre los posible efectos del cambio climático a escala regional y local, y sobre todo, con planes y propuestas para mitigarlos y adaptarse a ellos”. (4)
Asegura Tim Flannery: “Quizás tengamos que pagar un precio por nuestra generación adicta a los combustibles fósiles” (5), y el precio puede ser muy alto si le seguimos apostando a la indiferencia ambiental. La decisión es de cada uno.
(1) Flannery, Tim. El clima está en nuestras manos. Taurus. Bogotá, 2008. P 23.
(2) Ibíd. P 255.
(3) Visión Colombia II Centenario: 2019, Consolidar gestión ambiental que promueva el desarrollo sostenible. Presidencia de la República, Departamento Nacional de Planeación. Dirección de Desarrollo Urbano y Política Ambiental. 2007. P 75-76.
(4) Ibíd. P 74-75.
(5) Op.citp. P. 37.
Por: Dalia Mendoza
Comunicaciones Colombia Verde
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